La reconstrucción continúa a toda máquina en Miami, con un enfoque cada vez más claro: desprenderse de talento establecido para acumular prospectos. Esta offseason no solo ha sido una de transición en el terreno, sino también estructural, con una purga completa en el staff técnico y administrativo. La llegada de Clayton McCullough como manager inaugura una nueva etapa para unos Marlins que ya parecen tener la mirada puesta en 2027 o más allá.
McCullough, con una trayectoria sólida en desarrollo de jugadores, es una apuesta lógica para una organización cuya nómina apenas tiene dos jugadores con más de cuatro años de servicio en MLB: Sandy Alcantara y el recién firmado Cal Quantrill. Este último llegó por un contrato modesto de un año y $3.5 millones, reflejando tanto la necesidad de innings como el presupuesto ajustado.
El canje más sonado fue el de Jesus Luzardo a los Phillies, a cambio del campocorto Starlyn Caba y el jardinero Emaarion Boyd. Caba, apenas con 19 años, aparece en múltiples rankings como uno de los mejores 100 prospectos del béisbol, destacando por su defensa y habilidad como bateador ambidiestro. Dado que Luzardo apenas lanzó 66.2 innings con efectividad de 5.00 en 2024, el retorno parece razonable… siempre que Caba cumpla con su proyección.
Más sorpresivo fue el traspaso de Jake Burger, quien lideró al equipo en jonrones con 29 pero fue enviado a Texas por tres prospectos, entre ellos Echedry Vargas y Max Acosta. Burger, controlado hasta 2028, parecía pieza clave del lineup, pero su bajo aporte ofensivo más allá del poder y sus limitaciones defensivas en tercera base podrían haber justificado el movimiento.
Para cubrir la primera base, Matt Mervis llegó desde los Cubs en un intercambio por Vidal Brujan, otro jugador que decepcionó en 2024. Mervis, quien alguna vez fue considerado el sucesor de Rizzo en Chicago, aún tiene que demostrar que puede producir en las Mayores.
En el cuadro, el nuevo núcleo incluye a Connor Norby en tercera, Xavier Edwards en el campocorto y Otto Lopez en segunda. En los jardines, Jesus Sanchez (candidato a posible traspaso si empieza bien), Kyle Stowers y Dane Myers son los principales nombres, mientras que el especialista defensivo Nick Fortes liderará la receptoría, acompañado del Rule 5 Liam Hicks.
En el montículo, la salud es la gran interrogante. Alcantara, quien no lanzó en 2024 por cirugía Tommy John, ha lucido bien en la Grapefruit League, pero su futuro aún está lleno de incógnitas. Su contrato (17 millones en 2025) representa casi un cuarto de la proyección total de nómina del club, que se sitúa en apenas $69.8 millones. El tema del impuesto de lujo es relevante: al ser receptores de ingresos compartidos, los Marlins deben acercarse a los $105 millones en gasto “contable” para evitar problemas con la MLBPA.
Con Braxton Garrett fuera por cirugía en el codo y Eury Pérez rehabilitándose de su propia Tommy John, la rotación dependerá de Ryan Weathers, Max Meyer, Edward Cabrera y Quantrill, quien viene de dos campañas con efectividad sobre 5.00. No se descarta la llegada de otro abridor veterano para asegurar profundidad.
En resumen, este es un proyecto de reconstrucción a gran escala. Con contratos mínimos, adquisiciones de bajo perfil, y un enfoque casi exclusivo en el desarrollo, Peter Bendix ha dejado claro que el presente no importa tanto como la posibilidad de construir un futuro competitivo… eventualmente.
Fuente:
Artículo original por Mark Polishuk para MLB Trade Rumors: Offseason In Review: Miami Marlins (nota: este artículo podría estar detrás de un muro de pago)
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