Los Ángeles Dodgers han iniciado la offseason con fuerza, firmando al lanzador Blake Snell con un contrato de $182 millones. Este movimiento responde a la necesidad de reforzar un cuerpo de pitcheo abridor que sufrió constantes bajas por lesiones durante la temporada 2024 y los playoffs.
El fichaje de Snell, ganador del Cy Young en dos ocasiones, complementa una rotación que ya incluye a Shohei Ohtani, quien regresa al montículo tras una segunda cirugía Tommy John, Tyler Glasnow, Yoshinobu Yamamoto y Clayton Kershaw. En el papel, esta rotación podría ser la mejor del béisbol, y la posibilidad de añadir a Roki Sasaki la haría aún más impresionante.
Sin embargo, la salud de estos pitchers es una incógnita:
- Shohei Ohtani: Tras dos cirugías Tommy John, su retorno genera grandes expectativas, pero también dudas.
- Blake Snell: Aunque sobresaliente, solo ha iniciado más de 24 juegos en tres temporadas y lanzó 104 innings en 2024.
- Tyler Glasnow: Un talento innegable, pero nunca ha iniciado más de 22 juegos en una temporada.
- Clayton Kershaw: Una leyenda viva con problemas físicos recurrentes.
- Dustin May y Bobby Miller: Ambos enfrentan historial reciente de lesiones.
La estrategia de los Dodgers parece centrarse en acumular talento para contrarrestar la imprevisibilidad del pitcheo. Contar con múltiples brazos de calidad les permite mantener opciones incluso si las lesiones afectan a algunos de sus principales lanzadores.
A pesar de los riesgos, los Dodgers están construyendo un cuerpo de pitcheo que podría marcar la diferencia en 2025. Si logran mantener a sus estrellas saludables, serán el equipo a vencer.